Regulación

Google evita la venta forzosa de AdX, pero deberá cambiar su negocio de publicidad digital

Una jueza rechazó obligar a Google a vender AdX, aunque mantuvo medidas para limitar prácticas anticompetitivas en su tecnología publicitaria.

Google podrá conservar AdX y las principales piezas de su negocio de tecnología publicitaria después de que una jueza federal de Estados Unidos rechazara la petición del Departamento de Justicia para imponer una separación estructural. La decisión, sin embargo, obliga a la compañía a modificar parte de sus prácticas comerciales para intentar restaurar la competencia en el mercado de publicidad digital.

La jueza Leonie Brinkema, del Tribunal de Distrito para el Distrito Este de Virginia, rechazó el 2 de septiembre la propuesta de obligar a Google a desprenderse de AdX, su plataforma de intercambio de anuncios. También descartó otras medidas estructurales solicitadas durante el proceso, entre ellas abrir el código de la lógica final de subastas de DFP y mantener la posibilidad de una posterior separación de otros componentes del servidor publicitario.

Google mantiene AdX, pero afrontará nuevas restricciones

En lugar de dividir el negocio, el tribunal optó por remedios de conducta. La orden señala que Brinkema aceptó la mayoría de las medidas propuestas por las partes, aunque con modificaciones realizadas por el propio tribunal.

Los detalles completos todavía no son públicos. La opinión que explica el razonamiento de la jueza permanece temporalmente sellada para permitir que las partes soliciten la eliminación de información confidencial antes de su publicación. Por ese motivo, todavía no puede determinarse con precisión el alcance final de todas las obligaciones técnicas que deberá cumplir Google.

Durante el proceso, Google había propuesto cambios como permitir que servidores publicitarios rivales pudieran acceder en tiempo real a determinadas pujas de AdX. El tribunal deberá concretar en la sentencia definitiva cuáles de estas medidas se mantienen y en qué condiciones tendrán que aplicarse.

El tribunal ya había declarado ilegal parte del dominio publicitario de Google

La fase actual no decidía si Google había infringido las leyes antimonopolio. Esa cuestión quedó resuelta en abril de 2025, cuando Brinkema concluyó que la compañía había monopolizado ilegalmente mercados relacionados con los servidores publicitarios utilizados por editores y los intercambios de anuncios de la web abierta.

El caso se centró especialmente en la relación entre DFP, el servidor publicitario para editores de Google, y AdX, la plataforma donde se realizan subastas en tiempo real para vender espacios publicitarios. El tribunal determinó que Google había vinculado ambas tecnologías de una forma que perjudicó a competidores y clientes del ecosistema publicitario.

El Departamento de Justicia defendía que las restricciones de conducta no serían suficientes para corregir los efectos de esas prácticas y solicitó una venta obligatoria de AdX. Google argumentó, por su parte, que separar técnicamente estas herramientas sería complejo y podría provocar problemas para empresas y editores que dependen de su infraestructura.

Una victoria parcial para Google

Google recibió favorablemente el rechazo a la división de su negocio. La compañía sostuvo que separar sus herramientas publicitarias habría afectado a empresas que las utilizan para llegar a clientes y gestionar campañas digitales.

La resolución representa una victoria importante para Google porque preserva la estructura de Google Ad Manager y AdX, pero no elimina el fallo previo que determinó la existencia de prácticas monopolísticas. El resultado definitivo dependerá ahora de las restricciones de conducta incluidas en la sentencia y de cómo afecten a la capacidad de plataformas publicitarias rivales para competir con los productos de Google.