Regulación

EE. UU. aplica aranceles de hasta el 100% a drones importados y preocupa a policías y bomberos

Los drones con cámaras térmicas o de más de 25 kg afrontan un arancel del 100% en EE. UU.; servicios de emergencia alertan del impacto en costes.

Estados Unidos ha comenzado a aplicar nuevos aranceles de hasta el 100% a determinados drones y componentes importados, una medida con la que la Administración de Donald Trump pretende reducir la dependencia de proveedores extranjeros y reforzar la fabricación nacional. La política entró en vigor el 3 de septiembre de 2026 y ha provocado preocupación entre policías, bomberos, empresas y otros usuarios que dependen de drones extranjeros relativamente asequibles.

El arancel máximo no afecta a todos los drones importados. La tasa del 100% se aplica principalmente a sistemas con un peso máximo de despegue superior a 25 kilogramos, drones que integran cámaras térmicas, estaciones de acoplamiento y determinados componentes considerados críticos.

Los drones pequeños afrontan un arancel del 25%

Los drones con un peso máximo de despegue de 25 kilogramos o menos están sujetos generalmente a un arancel adicional del 25%, salvo que puedan acogerse a alguna de las excepciones establecidas en la proclamación presidencial.

Estados Unidos también impondrá desde el 9 de febrero de 2027 un arancel del 25% a otra categoría de componentes de drones. La Administración retrasó seis meses esta parte de la medida con el objetivo declarado de dar tiempo para trasladar parte de su producción al país.

La Casa Blanca justificó las restricciones mediante la Sección 232 de la Trade Expansion Act, utilizada cuando el Gobierno considera que determinadas importaciones pueden perjudicar la seguridad nacional. La investigación del Departamento de Comercio concluyó que Estados Unidos depende excesivamente de proveedores extranjeros para drones y piezas esenciales.

Europa, Japón y otros aliados tienen tarifas más bajas

La proclamación establece condiciones diferentes para algunos socios comerciales. Los productos de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza y Liechtenstein pueden quedar limitados a un arancel máximo total del 15%, mientras que los procedentes del Reino Unido pueden beneficiarse de un límite del 10%.

Estas tarifas reducidas no son automáticas. Los importadores deberán acreditar que prácticamente todos los componentes críticos y la tecnología proceden de Estados Unidos o de los países incluidos entre los socios admitidos por la Administración.

Los drones térmicos son esenciales para numerosos servicios de emergencia

Una de las mayores preocupaciones se concentra en los drones equipados con cámaras térmicas, precisamente una de las categorías sometidas al arancel del 100%. Estos dispositivos se utilizan habitualmente para localizar personas desaparecidas, seguir incendios forestales, inspeccionar zonas peligrosas y proporcionar información aérea durante operaciones policiales y de rescate.

Responsables de programas de drones de servicios públicos estadounidenses advierten de que duplicar potencialmente el coste de importación puede dejar determinados equipos fuera del alcance de municipios con presupuestos limitados.

El problema es especialmente relevante por el peso que tienen los fabricantes chinos en el mercado estadounidense. DJI continúa siendo uno de los proveedores más utilizados por organismos públicos debido a la combinación de cámaras, autonomía, facilidad de uso y precio de sus equipos.

Policías aseguran que todavía no hay sustitutos estadounidenses equivalentes

Representantes de cuerpos policiales han advertido a los reguladores de que la existencia de drones fabricados en Estados Unidos no garantiza que estos puedan reemplazar directamente a los modelos extranjeros actualmente utilizados.

Jason Lee, responsable de un programa policial de drones en Texas, explicó en comentarios presentados ante la Comisión Federal de Comunicaciones que no existe actualmente un sustituto nacional económicamente viable para muchos equipos de DJI. Citó además una encuesta de 2024 según la cual más del 80% de los programas de drones de las fuerzas policiales estatales y locales consultadas utilizaban aeronaves de esa marca.

Los costes no afectan únicamente a la compra de nuevos drones. Los organismos públicos también dependen de piezas importadas para mantener y reparar las flotas que ya poseen, lo que puede encarecer su funcionamiento durante los próximos años.

Los drones también se utilizan en energía, agricultura y construcción

El impacto potencial se extiende más allá de policías y bomberos. Empresas agrícolas, constructoras, fotógrafos profesionales, servicios de inspección y operadores de infraestructuras utilizan drones para realizar tareas que anteriormente requerían helicópteros, personal sobre el terreno u otros sistemas más costosos.

La American Gas Association, que representa a compañías que suministran gas natural a decenas de millones de hogares estadounidenses, ha señalado que sus miembros emplean drones con cámaras térmicas y LiDAR para inspeccionar tuberías, gestionar vegetación, responder a emergencias y realizar labores de seguridad.

La asociación ha pedido un periodo de transición más largo para reducir la dependencia de equipos chinos sin interrumpir operaciones vinculadas a infraestructuras críticas.

La FCC estudia además nuevas restricciones para los drones

Los aranceles coinciden con otro debate regulatorio que puede afectar a la disponibilidad de drones extranjeros. La Comisión Federal de Comunicaciones estudia cómo clasificar determinadas tecnologías empleadas en estos dispositivos y ha recibido comentarios sobre la posibilidad de considerar algunos sensores como equipamiento de carácter militar.

Entre las tecnologías que han generado preocupación se encuentra LiDAR, utilizado en numerosos drones civiles para medir distancias, crear mapas tridimensionales y evitar obstáculos. Responsables de programas públicos han pedido que su presencia no sea suficiente por sí sola para clasificar un aparato como tecnología militar.

La Administración Trump sostiene que las nuevas medidas ayudarán a desarrollar una cadena de suministro estadounidense más resistente y una industria nacional de drones capaz de atender tanto las necesidades comerciales como las de defensa.

Los críticos cuestionan si la capacidad productiva estadounidense puede crecer suficientemente rápido para sustituir las importaciones. Hasta que exista una oferta comparable en precio y prestaciones, los nuevos aranceles pueden elevar el coste de una tecnología que ya forma parte de operaciones rutinarias de seguridad pública, infraestructura, agricultura y numerosos sectores profesionales.